Un auto noble, con mantenimiento a conciencia
El Renault Sandero de segunda generación llegó a la región en 2014 y se vendió en cantidad. Su mecánica es simple y conocida, lo que juega a favor del comprador de usados: los problemas típicos están bien identificados y casi todos tienen solución accesible.
En las versiones más equipadas, como la Privilege, el motor es el 1.6 16v K4M de 105 hp a 5.750 rpm y 148 Nm a 3.750 rpm, con caja manual de cinco marchas. Las versiones de entrada usaron el 1.6 8v K7M. Ambos son motores probados, pero exigen respetar el mantenimiento.
Motor: distribución y encendido
El primer punto es la correa de distribución. Los dos motores 1.6 de esta época la usan, y su reemplazo debe hacerse en el kilometraje que indica el plan de mantenimiento, junto con tensor y, habitualmente, la bomba de agua. Si se corta, el daño en el motor puede ser grande.
- Pedí el comprobante del último cambio de distribución.
- Si no hay registro, contá con hacerla apenas compres el auto.
En el K4M de dieciséis válvulas también conviene prestar atención a:
- Bobinas de encendido: si el motor tiembla en ralentí o se siente "rengo" al acelerar, una bobina puede estar fallando.
- Cuerpo de mariposa sucio: puede provocar ralentí inestable; se resuelve con una limpieza.
- Pérdidas de aceite: mirá la zona de la tapa de válvulas y el cárter.
Temperatura y refrigeración
Revisá que el electroventilador arranque cuando el motor toma temperatura y que no haya manchas de refrigerante debajo del auto. Con el motor frío, abrí el depósito: el líquido tiene que estar limpio, sin aceite ni restos marrones. Una junta de tapa de cilindros dañada se delata así.
Caja y embrague
La caja manual de cinco marchas es robusta. Lo que más conviene verificar:
- Que las marchas entren suaves y sin rascar, en especial segunda y tercera.
- Que el embrague no patine al acelerar en cuarta o quinta a bajas vueltas.
- Que no haya ruido en punto muerto que desaparezca al pisar el embrague, lo que puede indicar un rodamiento gastado.
Suspensión y tren delantero
El Sandero tiene una suspensión alta y blanda que absorbe bien las calles rotas, pero eso también hace que trabaje mucho. Prestá atención a:
- Ruidos en el tren delantero al pasar lomadas o pozos: bujes de parrilla, bieletas y extremos de dirección son los sospechosos habituales.
- si el auto rebota de más o se balancea en curvas, pueden estar vencidos.
