Una elección que pesa más que la versión
Cuando buscás un Volkswagen Vento usado, el equipamiento importa, pero la verdadera decisión está en el motor y la caja. En las últimas tres generaciones, fabricadas en México, el Vento tuvo motores muy distintos entre sí, y algunas cajas con fama mucho mejor que otras.
Quinta y sexta generación
Las generaciones que circularon entre mediados de los 2000 y fines de la década pasada ofrecieron, según el mercado y el año:
- 2.5 de cinco cilindros, aspirado: un motor robusto y de mantenimiento sencillo, asociado a cajas manuales o automáticas convencionales. Consume más que los turbo modernos, pero tiene fama de durable.
- 2.0 turbo nafta: reservado a las versiones deportivas, como el GLI, con caja manual o de doble embrague.
- 2.0 turbodiésel: una opción gasolera, con mucho torque, apreciada en su momento por quienes hacían muchos kilómetros.
- 1.4 TSI turbo: llegó en la sexta generación, asociado en muchos casos a una caja de doble embrague en seco de 7 marchas.
La caja de doble embrague en seco
La transmisión de doble embrague en seco de 7 marchas fue la que más reclamos acumuló en la región. Los problemas más comentados fueron tironeos en baja velocidad, desgaste prematuro de los embragues y fallas en la mecatrónica, la unidad que controla la caja. Volkswagen aplicó mejoras y actualizaciones con el tiempo, pero sigue siendo el punto a revisar con más cuidado en un Vento de esa época.
Séptima generación: la actual
Desde 2018, el Vento se construye sobre la plataforma MQB. La gama de motores se volvió íntegramente turbo con inyección directa.
1.4 TSI con automática Aisin
Es la combinación más común. Según la ficha técnica de un Vento Highline:
| Dato | Valor |
|---|---|
| Motor | EA211 1.4 TSI, 4 cilindros, 16 válvulas |
| Cilindrada | 1.395 cm³ |
| Potencia | 150 hp |
| Torque | 250 Nm |
| Caja | Aisin automática de 6 marchas con convertidor de par |
| 0 a 100 km/h | 9,3 segundos |
| Velocidad máxima | 210 km/h |
| Consumo mixto | 6,7 l/100 km |
El cambio a una caja automática convencional fue, para muchos, la mejor noticia de esta generación. Es una transmisión más tolerante al tránsito urbano y con un historial más tranquilo que la de doble embrague en seco.
